martes, 12 de octubre de 2010

Madrid-Segovia 100 Km - 24 horas. La carrera

Una experiencia en 100-24
Colmenar Viejo, 3 de octubre de 2010

Como ya os ido comentando en las anteriores entradas del mes de septiembre, me embarqué en este proyecto junto con algunas "viejas glorias" del GTP (Paco D. Briones, Carolina Yebra) y algunos otros que les ha picado este gusanillo de las pruebas de ultra-fondo (Felipe Ponce e Iván Ruiz).

La cita era el 2 de octubre en Plaza de Castilla y el destino llegar a Segovia antes de 24 horas, después de recorrer algo más de 100 km (finalmente salieron en mi GPS 106 Km. incluyendo el tramo no cronometrado) por las vías pecuarias de Madrid que coinciden, en algunas partes relevantes del recorrido, con el Camino de Santiago de Madrid.



El camino a seguir lo marca la flecha amarilla que jalona el camino a modo de guía, junto con los mojones del Camino de Santiago (que incluye la concha) y el símbolo de Vías Pecuarias en la zona del camino en la Comunidad de Madrid.



Los entrenamientos nos habían trasladado sensaciones muy positivas para la prueba (craso error, como os comentaré más adelante) y el ánimo del grupo no era el fiel reflejo de cómo terminaríamos la prueba.

El comienzo, previsto para las 9:00 horas del sábado, se retraso debido a problemas de seguridad, como nos adelantó la organización ..... tampoco teníamos prisa después de las horas que nos quedaban por pasar.

De forma neutralizada pasamos por el Paseo de la Castellana camino hacía la zona desde donde se produciría la salida cronometrada a las 10:00 horas, pasado el Hospital Ramón y Cajal; fueron cerca de 4 km que nos sirvieron para "estiramientos"

La estrategia del grupo, diseñada por el único "Finisher" que teníamos en el grupo, Paco D. Briones, por haber acabado el GTP-2010, era trotar lo menos posible, al menos en la primera parte del trayecto, y dejarnos llevar por las sensaciones siempre de menos a más.

"José, 100 Km son 100 Km" ... la frase anunciada los días de entreno por Felipe, resonaba en mi mente según iba transcurriendo la prueba .... y que razón tenía mi amigo cuando llegué a Segovia.

Iniciada la prueba unos metros antes de cruzar la M-607 camino al nuevo barrio de Montecarmelo, transcurría con el pelotón que no terminaba de estirar; sólo los que iban a disputar la prueba ya debían de estar cerca de Valverde, en el antiguo pueblo de Fuencarral, ahora barrio de Madrid.

Esta parte de la prueba transcurrió entre las bocinas de los coches que protestaban por los cortes de tráfico producto de la carrera .... Sinceramente, no aporta casi nada estos tramos a los corredores y la organización debería pensar en realizar la salida desde un punto que "provoque" menos a los sufridos conductores que ¿a dónde irían con tanta prisa a las 10:30 horas de un sábado?

Cruzado la M-40 vamos cogiendo las vías pecuarias que nos llevarán hasta Tres Cantos, pasando por El Goloso y, antes, por la antigua estación de tren de Valverde, ahora olvidada por las nuevas vías del cercanías y del AVE Madrid-Valladolid.

Casi sin darnos cuenta llegamos al primer punto de control en Tres Cantos; el trazado nos hace pasar la autovía de Colmenar por el paso superior de peatones y nos colocan el primer sello en la Compostelana; bueno, en realidad fue el segundo porque ya en Plaza de Castilla era obligatorio el sello de la salida.

El equipo llega casi entero a este punto. Iván comienza a resentirse del ritmo que hemos llevado andando (cerca de 6,5 km/h) y sugiere que es mejor trotar que seguir ese ritmo tan fuerte. Paco y Felipe van muy cómodos y Carolina comienza a descolgarse en diversos tramos.

Recuperadas las fuerzas en el avituallamiento, tomamos el carril-bici que nos llevará, un par de kilómetros más adelante, hacia la zona de la antigua factoría de Lucent Technology, monumento a la forma de hacer las cosas en este bendito país cuando sólo traemos tecnología a base de subvencionar la instalación de fábricas que, debido al proceso de abaratar costes, vuelve a marcharse cuando se acaban las famosas prevendas.

Esta zona tiene un fuerte desnivel de descenso (Barranco de las Perreras) hacia el arroyo de Tejada, cuyas aguas (ahora exiguas en algunos casos e inexistentes en la mayoría del cauce) provienen del cercano Cerro de San Pedro (1.425 m.) estandarte de Colmenar Viejo desgajado de la Sierra del Guadarrama.

La carrera cruza en varias zonas el cauce seco del arroyo y va retomando el desnivel que se ha perdido desde Tres Cantos; las cosas que tiene esta zona de Colmenar asentado en las estribaciones de la Sierra del Guadarrama.

Pasamos cerca del Cementerio de Santa Ana, "el nuevo" de Colmenar donde se custodian los restos de algunos familiares y amigos, porque sus recuerdos siempre me acompañan y tal vez por eso hablen algunos de la vida eterna. Me adelanto al grupo porque deseo dedicar esta prueba a mi padre, José Luis, que lamentablemente falleció cuando todavía no me había picado este gusanillo de la montaña. Va por ti, papá


Aprovechamos para hacer una foto del grupo (ver entrada anterior sobre el equipo RSEA Peñalara 1) porque algo presagia que no llegaremos todos juntos al objetivo marcado.

En la puerta del avituallamiento-control en Colmenar nos esperan a Felipe y a mí nuestras familias (las cosas que tienen los que residimos en la zona) y nos transmiten fuerza y ánimo, aunque las fuerzas se recuperan con el excelente ágape que la organización nos ha preparado (arroz con tomate, agua, refrescos, fruta, yogur, fruta): un banquete

Recuperadas las fuerzas, revisados los pies (que todavía no muestran signos de ampollas) nos encaminamos hacia el nuevo barrio de La Estación, donde la organización había dispuesto originalmente el control en el nuevo complejo deportivo Juan Samaranch. Esto nos hace dar una vuelta interesante a Colmenar por una zona urbana de poco interés deportivo. Cruzando este barrio y la Carretera a Hoyo de Manzanares tomamos la vía pecuaria denominada Camino de Guadalix, por dirigirse a esa población serrana, hacia el cruce con otra vía, ya en el Camino de Santiago, denominada Camino Bajo de Cerceda. Allí me espera mi suegra que me dará fuerzas para el resto del camino.

Esta zona, ya conocida por el grupo por haber entrenado hace 3 semanas, se pasa entre pequeños trotes, cuando bajamos, y un buen nivel de paso, cuando subimos.

No hemos hecho apetito cuando la organización ha dispuesto otro control-avituallamiento bajo el puente de la M-607 camino a Cerceda. Otro sello en la compostelana, un poco de agua, pasar por el WC y continuar la marcha.

El camino gira repentinamente y ya divisamos la joya de la Sierra Madrileña, La Pedriza del Real de Manzanares, como se decía de antiguo.




El camino nos depara alguna que otra sorpresa; cuando comenzamos el descenso distinguimos un coche conocido por algunos ... nuestra amiga y consocia peñalara Yolanda nos recibe con su sempiterna sonrisa y nos provee de algunas vituallas (fruta) ¡¡Así no seremos capaces de perder peso en la carrera!!

Nos anuncia que Nacho Cañizares, su pareja, está algo más adelante esperándonos .... a los pocos metros aparece Nacho y su primer comentario: vaya panda de mataos que vais andando cuando deberíais ir corriendo como Peñalaros Aguerridos. Viniendo de quien viene (UTMB, múltiples carreras de montaña nacionales, pruebas de ultra-fondo) lo mejor es no entrar al "trapo" porque todavía no hemos llegado al maratón de la carrera (km. 42) en Manzanares.

La entrada en Manzanares no puede ser más montañera: el paisaje de La Pedriza de fondo y, en primer plano, el monumento al montañero que dirige su vista hacia los riscos de la privilegiada zona de la Sierra del Guadarrama.

Vuelta a la rutina de los controles: sellar la compostelana, comer-beber y revisión de pies. El temido y maldito problema de las ampollas no ha fallado a su cita: los primeros síntomas son ya manifiestos en el pie derecho. Vaselina y calcetines secos tratarán de paliar sus efectos, con resultados no tan satisfactorios como más adelante iré relatando.

El camino nos lleva hacía Mataelpino por una zona muy bonita paralela a la cuerda de Los Porrones que asciende hacía La Malicosa; son vías pecuarias que los "veraneantes" han tomado como vías de comunicación para moverse hacia lugares de "merienda" a las faldas de la Sierra de Madrid. Así son las cosas y deben aceptarse.


En esta fase de la carrera el equipo empieza a disgregarse: Paco y Felipe, los más fuertes, van tomando cada vez más ventaja; Carolina establece una marcha tranquila, buscando un ritmo que le asegure finalizar la carrera; Iván comienza a padecer de una cadera como consecuencia del fuerte ritmo impuesto en las primeras etapas antes de Colmenar; yo actúo de enlace entre ambos grupos y me dejo descolgar hacía las últimas unidades del grupo para poder paliar el dolor de los pies por las ampollas. Iván nos pide parar para realizar algunos estiramientos que le ayuden a aliviar su dolor de cadera, lo que aumenta la diferencia de casi 30' que el primer grupo obtiene en el control de Mataelpino.

A la salida de Manzanares nos hemos encontrado con una pareja de excepción: Luis de Sisternes y Elena de Sisternes; él, el padre, de 71 años; ella, la hija, de 25 años ..... y terminaron en Segovia en un tiempo excepcional de 22h 18' ... ¡¡ Chapeau !! Hurra, hurra, hurra por ellos. Gracias queridos amigos por compartir con nosotros el trayecto y contarnos múltiples anécdotas de la vida; eso es lo que tienen las carrera de ultra-fondo como nosotros lo entendemos. ¡¡ Elena te esperamos en Peñalara !!




Una cerveza con limón, el sello de la compostelana, un repaso a los pies y ... vuelta a la carrera en grupo. A los pocos kilómetros de reiniciar la marcha las fuerzas de Carolina comienzan a flojear y, lo nunca deseado, empieza a exponerse con toda su crudeza: no podrá terminar la prueba y ahora se trata de llegar al control clave de Cercedilla, desde donde la organización dispone de autobuses para el retorno a Madrid.

La noche comienza a caer sobre los corredores ... es hora de sacar la frontal, algo de abrigo (Felipe aguantará hasta el control de La Barranca) y la luz roja de seguridad.




El camino va paralelo a la M-607 hasta cerca de Navacerrada donde toma un desvío a la derecha para dirigirse al camino hacia La Barranca, conocido por nosotros en el GTP-2010. Algunos de los participantes van comentando que llegaremos casi hasta el hotel pero mi incredulidad me hace asegurar, con cierto nivel de vehemencia, que eso no es posible porque la carrera debe pasar por Navacerrada. Cuando me doy cuenta de la realidad, mi cabeza vuelve a reproducir el "efecto Boca del Asno" (denominado así porque cuando en el GTP-2010, acompañado por Silvia Palanca, confirmé donde me encontraba y lo que me quedaba todavía, decidí renunciar a la prueba y abandoné) ¡¡Otra vez no me puede suceder!! Renuevo fuerzas y continuo apretando los dientes .... de hecho, tomo delantera sobre el grupo y, animado por Felipe, llegamos en cabeza del grupo al control de La Barranca.

Sello, líquido, algún pastelito "rosa" (los controles debían estar "patrocinados" porque insistían mucho en que los comiéramos), algo de ropa porque ya hace frío, los guantes y .... a seguir pateando el camino.

El grupo toma ventaja porque me he entretenido con los guantes y hago un buen tramo solo. Al llegar a la carretera de La Barranca comienzo a trotar (los pies están llenos de ampollas pero como duelen igual pues ...). Alcanzo a Carolina que no va con buenas sensaciones (Carol perdóname porque debería haberte acompañado ese tramo) y consigo alcanzar al grupo cuando éstos se detienen antes del cruce con la M-601 en la Posada Real, bien custodiado el paso por la Guardia Civil (¡¡gracias amigos!!)

Ya sólo queda descender por una buena pista a Cercedilla, cuyas luces se divisan en el fondo del valle. Esta parte del camino lo hago con Iván y decidimos apagar las frontales para disfrutar de la noche estrellada serrana. La bóveda es maravillosa y el amigo Iván aprovecha para indicarme alguna de las principales constelaciones y estrellas clave.

Entrando en Cercedilla comienzo a sentir a la familia cercana; es un paso clave y aprovecharemos para reponer fuerzas .... el objetivo está casi alcanzado aunque no para todos.

Las "chicas" (Lola, mi pareja, Pili, Paloma y Cristina), junto con mi hija Yaiza y un amigo, están esperándonos a las puertas del control. Nos han traído ropa de recambio y, sobre todo, mucho ánimo.

Sellamos, reponemos fuerzas (pasta con mucho ajo), bebemos y nos cambiamos .... sólo queda "un tercio de la carrera" (casi ná). Entramos en el momento más triste de la jornada .... Carolina no puede continuar y decide abandonar la carrera aquí. ¡¡Bravo Carolina!! porque sólo por llegar hasta aquí ha merecido la pena.

Nos despedimos de las "antoñitas", que han sido todo amabilidad (incluyendo los estiramientos de Cristina) y comenzamos la travesía del pueblo cuando en un reloj comienzas los tintineos de las 12 horas. Tenemos 10 horas para completar el recorrido; finalmente serán casi 8.

Ya camino de la Carretera de la República, y sin abandonar el pueblo, los juerguistas nos dan ánimo y nos invitan a lo que están tomando ... a mi me toca cerveza y ¡¡cualquiera les dice que no!!

El camino es oscuro porque es bosque es poco penetrante con la luz y la Luna todavía no ha aparecido; está en fase de cuarto menguante y comenzará a verse al final de la jornada. Tomo distancia respecto al grupo pero mantengo su visibilidad. Iván va mejorando con los bastones que nos han traído las chicas desde Colmenar; terminará mucho mejor que yo. De Paco y de Felipe .... ni que decir: son los campeones.

Ya en la Carretera de la República la organización ha instalado el antepenúltimo control; sellamos, tomamos agua y pastelitos y continuamos. ¡¡ Bravo por los sufridos voluntarios que padecen la lentitud de los últimos corredores !! Esto es un sufrimiento .... la noche no permite orientarse correctamente y no tener la sensación de dónde te encuentras permite augurar malos pensamientos. Comienza la estrategia de dividir el itinerario en tramos: llegar al Mirador de los Poetas, luego al Puerto de la Fuenfría, luego a la Fuente La Reina ....

¡¡Eureka!! Ya he llegado al Mirador de los Poetas y la vista sobre Madrid y sus alrededores es muy gratificante. ¡¡A por el siguiente hito!! Veo a un coche de la organización que sube ... luego otro de la Guardia Civil ... al poco rato baja y me anima:  a 400 m el Puerto de la Fuenfría. Gracias amigo.

En la larga subida hemos visto descender a un corredor. Sinceramente, dan ganas de darse la vuelta porque en cuanto llegues al Puerto sólo quedan ..... ¡¡20 kilómetros de nada!!

El Puerto es una fiesta ... globitos, café caliente, pastelitos de miel y un coche donde sentarse: Le pregunto a Felipe como está y me contesta "yo voy cojonudo"; pues déjame que me siente en el coche que ya no puedo más. Una pareja, que ha llegado antes que nosotros, discute si retirarse o continuar: ella que adelante; él que ya es hora de retirases... Unas cuantas voces (luego me dicen que no debo estar muy mal para tener ese "carácter") conminan al chaval a continuar .... llegaron a Segovia antes que nosotros.

Sello y descenso. La primera parte, con muchas piedras, es un sufrimiento constante en la planta de los pies. Vuelvo a retirarme del grupo. Al finalizar esta parte de la pista, después de casi 2 km., llegamos a una pista asfalta que permite un caminar más cómodo ... comienzo a trotar porque, ya lo he comentado antes, doler va a doler igual. Consigo acercarme al grupo pero voy haciendo la goma ... me acerco ... me alejo.

Iván va aprovechando los momentos en que el grupo baja el ritmo para esperarme para ir saneando sus pies (liberando de piedrecillas las zapatillas, masajeando los pies ...). Para que luego digan que sólo es andar-trotar ... ¡¡con lo que hay que ir trabajando!!

Le digo a Paco que no recordaba que el camino tuviese tanto tramo asfaltado pero ... la noche nos puede confundir. Más tarde, en casa y con el Google Earth, descubriré que la dirección técnica de la carrera ha abandonado, pienso que acertadamente y por seguridad, el Camino de Santiago para tomar principalmente la pista que utiliza la maquinaria de Valsaín.

Llegamos al último control antes del cruce con la Carretera de Riofrío, unos 2 km. antes. Nos reciben casi como a héroes porque ya queda muy poco ... Segovia se distingue a lo lejos. ¡¡La carrera está en el saco!!

Último sello, antes del definitivo de Segovía, café cargadito, con mucho azúcar, 2 pastelitos de miel (con guantes puestos) y a por los últimos caminos.

Nos advierten de la "bajada técnica" que nos espera ... ¡¡Paco, sin comentarios!! si estos llegan a ver el descenso de Peñalara, por la noche, en el GTP no sé cómo lo hubiesen denominado.

Cruzamos la carretera de Riofrío y la siguiente referencia comienza a distinguirse: el puente sobre la vía del AVE Madrid-Valladolid ... sólo queda el paso subterráneo por la carretera de Ávila y, a nuestra derecha, el día comienza a clarear.

La cercanía de la Academia de Artillería, donde ayudamos a los ciclistas cuando entrenamos el tramo Cercedilla-Segovia, nos hace coger fuerzas donde ya apenas hay y ..... entramos en Segovia.

El paso por la ciudad, que en esos momentos comienza a despertar, es lento y emotivo ... me dejo ir por las sensaciones y los recuerdos de los 102 km anteriores; todavía faltan en torno a los 2 km. Grabo la última toma válida del vídeo y la chavalería, que en esos momentos va de recogida, me transmite los últimos ánimos.

El descenso por la calle San Francisco hacia la Plaza Azoguejo nos lleva hacia la meta, situada a escasos metros del Acueducto. El recibimiento, incluyendo el speaker, es espectacular. Fotos de la llegada y .... la medalla de FINISHER. ¡¡Objetivo conseguio!! Abrazos, besos, sello de la Compostelana y café.



Ya sólo nos queda la ducha, cambio de ropa, saludos a los amigos (Felicidades Ismael por el tiempazo que has hecho ... 15 horas) y a por el autobús que nos llevará a Madrid. Llamada a la bendita Lola para que nos recoga en la Plaza de Castilla y a casita a dormir.



Tiempos oficiales del equipo:



Hemos disfrutado, hemos sufrido, nos hemos acercado más como personas, hemos soñado y lo hemos vivido. Eso nadie nos lo puede arrebatar.

Saludos,
José Antonio.

3 comentarios:

  1. Es la primera vez que asisto a una carrera, eso sí, como mero espectador (un amigo de...), y quedé asombrado por todo lo que ví en aquel puesto de Cercedilla. La lucha, el coraje y el afán de superación, sin importar la edad ni el sexo fue digno de mi mayor reconocimiento. Creo que es una forma de vivir que se acerca mucho a mis ideales y de lo que creo que realmente es TODO ESTO.

    Se me quedó grabada la imagen de aquellos con una edad avanzada (avanzada para qué?,me pregunto), y me puedo responder: avanzada para seguir creyendo,para que el NO siga siendo un absurdo!!

    Habría que dar las gracias a toda esta gente, yo al menos se la doy a todos esos dorsales que lucharon juntos
    por recorrer 100 km derrochando ilusión por cada km que pasaron.

    ResponderEliminar
  2. Elena dijo...
    Menuda grata sorpresa!! Enhorabuena por tu relato y muchas gracias por recordarnos. Fue una buena aventura y deseamos vernos pronto en la próxima.

    Un saludo.

    Elena y Luis.

    ResponderEliminar
  3. Sin duda un recorrido exigente, pero con el premio de poder deleitarse con unos paisajes espectaculares de la Sierra de Madrid y Segovia.

    ResponderEliminar